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Exposición de Símbolos Patrios en el Palacio de Justicia

Jueves, 8 de Septiembre de 2011

Discurso pronunciado hoy 8 de Septiembre, por el Magistrado David López Muñoz, durante la exposición de los símbolos de la Batalla del 5 de Mayo de 1862, en el Palacio de Justicia del Poder Judicial del Estado de Puebla.

Magistrados que integran el Pleno del Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Licenciado Guillermo Jiménez Morales, Presidente Ejecutivo del Comité Conmemorativo del 150 Aniversario de la Batalla de Puebla.
Jueces y Secretarios que nos acompañan.
Alumnos del Colegio José María Lafragua.
Distinguidos invitados especiales.

Señoras y Señores.

Hoy recordamos el 149 aniversario de la muerte del Benemérito de la Patria en Grado Heroico: Ignacio Zaragoza Seguín.
El general que el 5 de mayo de 1862, al frente de un puñado de mexicanos que integraba un ejército improvisado y mal armado, se enfrentó al disciplinado ejército francés que mancillaba el suelo patrio.
Porque, recordemos, un grupo de malos mexicanos pretendió imponer un imperio en México y ofreció la corona a un príncipe extranjero que era respaldado con las bayonetas.
Pero, se olvidaron que nuestra patria, al proclamar su independencia, había cerrado para siempre las puertas a los dominadores extranjeros y a las orgullosas testas coronadas.
Y aquel día, 5 de mayo de 1862, en los fuertes de los cerros de Loreto y de Guadalupe, el patriotismo de los indígenas de Xochiapulco, de los vecinos de los barrios poblanos y del resto de mexicanos que integraban el Ejército de Oriente, se impuso al orgulloso Ejército Francés, que debió batirse en retirada.
El parte de guerra del general Zaragoza, al Presidente Benito Pablo Juárez García, fue sencillo: Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con torpeza.
Debo señalar que las victorias tienen la grandeza que tiene el vencido y, en la batalla del 5 de mayo de 1862, no sólo debemos considerar el triunfo legítimo de un ejército inferior en armamento y experiencia sobre un ejército que lo aventajaba en ambas cosas, sino el hecho de haber vencido en condiciones adversas a un ejército acostumbrado al triunfo, un ejército que era considerado el mejor del mundo.
Pero no ha sido la única batalla que México ha librado para defender su soberanía.
Otros pueblos poderosos, a lo largo de nuestra historia, han pretendido apoderarse de nuestras riquezas, profanar el suelo patrio y mancillar nuestros hogares.
Hoy, en este recinto, se exhiben símbolos de aquella batalla, que ha sido el ejemplo a seguir en la defensa de nuestra patria.
No se trata sólo de recuerdos de una batalla, sino de símbolos que difunden valores patrios, que son parte de nosotros y de nuestra identidad, y que nos permiten comprender, cómo nos convertirnos en un pueblo constituido legalmente como nación independiente.
Pero, no basta con declararnos independientes.
Porque la independencia y la libertad, peligran cuando los pueblos no se sienten dispuestos a renovarlas con acciones cotidianas.
Por ello, hoy la patria demanda a todos los mexicanos acciones concretas para consolidar la independencia y nuestra la libertad.
Y uno de los caminos, sin duda, es el fortalecimiento de nuestros valores patrios y la consecuente promoción de los símbolos que nos representan como nación y que tanta sangre de nobles y humildes ha costado a nuestro país.
Así, la lección del pasado habrá de robustecer el presente y nos dará esperanza para el futuro.
Por ésta razón, hagamos nuestro, el interés por fomentar en nuestras familias estos valores.
En síntesis busquemos crear, impulsar y difundir una cultura de valores patrios, para merecer el honor de ser llamados mexicanos.
Gracias


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